sueño y cbd

CBD y sueño

El sueño

Un sueño saludable es esencial para la salud física, mental y emocional. Sin embargo solo el 50% de la población afirma dormir lo suficiente con regularidad. Las causas de la falta de sueño incluyen el trabajo, los problemas familiares, el estilo de vida y los trastornos del sueño no tratados. (1)

El insomnio es uno de los trastornos del sueño más comunes y los síntomas incluyen insatisfacción con la calidad o duración del sueño, dificultad para conciliarlo, fatiga diurna, alteraciones del estado de ánimo y mala función cognitiva. (2)

El sueño puede dividirse en dos fases. El sueño REM (Rapid Eye Movement) que se relaciona con sueños vívidos y un alto nivel de actividad cerebral, y el sueño NREM o sueño de ondas lentas que suele asociarse a una actividad neuronal reducida, y a diferencia del sueño REM, es generalmente no visual y consiste en pensamientos rumiantes. El primer período REM suele ocurrir unos 70 minutos después del inicio del sueño y es corto. Tras el primer episodio de sueño REM, reaparece el sueño NREM, y estos ciclos se repiten durante toda la noche. (3).

En el sueño intervienen factores externos e internos. Entre los internos destaca la melatonina, hormona con diversas funciones en el organismo, entre ellas la regulación de los ciclos de vigila/sueño. Ha sido llamada “hormona de la oscuridad” ya que su producción es estimulada por la oscuridad e inhibida por la luz, y sus picos de producción tienen lugar durante la noche. La melatonina disminuye con la edad. Por su papel en el sueño se utiliza para el tratamiento a corto plazo de algunas alteraciones del mismo. (4)

El cannabis y el sueño

La planta Cannabis sativa L. se ha utilizado para el tratamiento del dolor y los trastornos del sueño desde la antigüedad. La experiencia hasta la fecha con Sativex, medicamento que contiene tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD) en proporción (1:1), demuestra una marcada mejoría en los parámetros subjetivos del sueño en pacientes tratados de una amplia variedad de afecciones dolorosas. No se ha observado tolerancia sobre el dolor o el sueño, ni necesidad de aumentos de dosis en estudios de hasta cuatro años de seguimiento, en los que el 40-50% de los sujetos alcanzaron una calidad de sueño buena o muy buena, lo que contribuye a mejorar la vida de los pacientes con síndromes de dolor crónico. (5) 

Según Gordon (6) el THC ha sido muy estudiado por sus efectos favorecedores del sueño, en el que también colaboran otros cannabinoides y terpenos sedantes y calmantes como el mirceno, que están presentes en algunas variedades de cannabis, aunque muchos estudios clínicos se han hecho con nabilona (medicamento de THC sintético) eliminando la potencial ayuda de terpenos y otros cannbinoides, lo cual puede provocar más efectos adversos y ser menos efectivo. El THC en dosis elevadas parece reducir el sueño REM, que es importante para la consolidación de la memoria. Muchas veces el uso conjunto de THC y CBD ayuda a que el primero funcione mejor y perturbe menos el sueño REM. Cuando el sueño se ha vuelto disfuncional por razones como: fatiga crónica, dolor crónico, ansiedad y estrés, el cannabis no es la solución milagrosa que algunos esperan, pero puede ser otra herramienta útil cuando se toma con moderación, y el contexto adecuado.

Generalmente se cree que el cannabis puede disminuir el tiempo transcurrido entre el inicio del sueño y la primera aparición del sueño REM (latencia del sueño), lo que probablemente está relacionado con los efectos soporíferos del THC y la disminución de la ansiedad por parte del CBD, que podría contribuir indirectamente. Sin embargo, la evidencia diagnóstica obtenida a través de medidas objetivas, sugiere que el consumo de cannabis está asociado con una reducción del sueño REM. La evidencia actual sobre el uso de cannabinoides para el insomnio y otros trastornos del sueño es incompleta y aún no ofrece una justificación convincente para su uso clínico. Estudios recientes que investigan los cannabinoides y algunas patologías concretas del sueño muestran que podrían ser prometedores en algunas de ellas. La investigación sobre el cannabis y el sueño se encuentra en sus primeras etapas y ha arrojado resultados dispares. El papel emergente del sistema endocannabinoide en la regulación de los sistemas sueño-vigilia proporciona una sólida justificación para continuar la investigación. (7)

Rebatiendo lo anterior, Velzeboer et al. (8) en estudios posteriores mostraron que la administración de cannabis no altera de forma consistente la duración, la latencia, el tiempo de vigilia, la eficiencia, ni la fase del sueño. Si bien los primeros estudios sugirieron reducciones en el sueño de REM, estos se basaron principalmente en ensayos a pequeña escala con dosis altas de THC. Estudios más recientes, con muestras más grandes y dosis terapéuticas más bajas de THC, han reportado evidencia mixta, y a menudo nula, de supresión del sueño de REM. Sin embargo, la abstinencia del consumo activo de cannabis se asoció consistentemente con alteraciones del sueño, incluyendo la reducción del tiempo total de sueño y un aumento del tiempo de inicio de sueño REM. La variabilidad en los resultados de los estudios destaca la influencia de factores como la dosis, la composición de cannabinoides, el consumo previo de cannabis y las condiciones de salud. Se necesitan más investigaciones para aclarar la relación entre el cannabis y la arquitectura del sueño.

cbd para dormir

El CBD y el sueño según los usuarios

En Australia, donde se necesitan recetas para acceder legalmente a productos de cannabis con fines medicinales, el número de solicitudes de acceso a estos productos ha aumentado exponencialmente desde su legalización en 2016. En 2022, el «insomnio» y los «trastornos del sueño» fueron la tercera y cuarta razón más común de prescripción. (1)

Moltke y Hindocha (9) realizaron una encuesta “on line” a 387 usuarios de CBD para conocer los patrones de uso, la dosis y los efectos autopercibidos. Los consumidores informaron que las cuatro principales razones para el uso de CBD fueron: la ansiedad (42,6%), los problemas de sueño (42,5%), el estrés (37%) y, la salud y el bienestar general (37%). Más de la mitad de los usuarios tomaban una dosis diaria inferior a 50 mg, y el 72,6% utilizaba aceite de CBD por vía sublingual. Los encuestados que tomaban CBD, para la ansiedad y el estrés auto percibidos, lo hacían varias veces al día, y los que lo usaban para dormir lo tomaban por la noche. Los hallazgos más significativos fueron que muchos usuarios informaron que el CBD podía mejorar los problemas de sueño, el estrés y la ansiedad, y usarse para la salud y el bienestar general.  Un 71% de los encuestados no experimentó ningún efecto secundario, un 11% notaron sequedad de boca y 3% sufrieron fatiga. Los autores concluyeron que se requiere más investigación para comprender cómo las dosis bajas, representativas del usuario general, afectan a síntomas de salud mental como el estrés, la ansiedad y los problemas de sueño.

En otra encuesta realizada por Wheeler et al. (10) a 340 adultos jóvenes, encontraron que las principales razones del uso de CBD incluyeron el alivio del estrés (65,39%), la relajación (54,81%) y la mejora del sueño (42,22%). Los productos de CBD más utilizados fueron los comestibles (56,30%), las tinturas (54,07%) y los vaporizadores (38,52%). Más de la mitad reportaron al menos un efecto secundario imprevisto. Concluyeron que se necesita más investigación sobre el CBD. 

En un cuestionario realizado a pacientes de un mismo hospital en Nueva York, afectos de dolor a nivel de columna, encontraron que el CBD se utilizó inicialmente para un posible alivio del dolor de espalda (66,7%) y del dolor de cuello (37%), aunque los usuarios señalaron buscar también mejoras en el insomnio (25,9%) y el estado de ánimo (18,5%). El aceite fue la formulación más popular utilizada (64,8%). La fuente más común de recomendación inicial de CBD fueron amigos o familiares (75,9%). Los beneficios informados fueron alivio del dolor (46,3%), mejor sueño (33,3%) y reducción de la ansiedad (20,4%); sin embargo, un 24,1% de los pacientes no informaron ningún beneficio tras usar CBD. El efecto secundario más anotado fue la fatiga (7,4%). El estudio concluyó que muchos pacientes ya utilizaban el CBD y era por tanto esencial realizar más investigaciones sobre este compuesto. (11)

El CBD y el sueño en estudios

Investigaciones previas en ratas inyectadas con dosis crecientes de CBD, mostraron un aumento en el porcentaje total de sueño, con una disminución del tiempo transcurrido entre el inicio del sueño y la primera aparición del sueño REM a dosis más bajas, y un aumento de este tiempo a dosis más altas. (12)

Carlini y Cunha (13) realizaron un ensayo en 15 voluntarios con problemas de sueño que tomaron placebo, 3 dosis de CBD (40, 80, 160 mg) y un comparador activo (benzodiazepina). La medicación se dio 30 minutos antes de acostarse y se evaluó la calidad del sueño a partir de la dificultad autoinformada para conciliarlo, permanecer dormidos, y el número de despertares durante la noche.  Los sujetos que recibieron 160 mg de CBD informaron haber dormido significativamente más que los que recibieron placebo. No hubo diferencias en la cantidad o calidad del sueño autoinformada con las dosis de 40 y 80 mg de CBD en comparación con placebo. También es interesante anotar que el recuerdo de los sueños se redujo significativamente al tomar CBD, independientemente de la dosis, en comparación con placebo y benzodiazepina. No se reportaron efectos adversos, aunque varios voluntarios se quejaron de somnolencia.

Un ensayo controlado mostró un aumento de la somnolencia basado en la evaluación subjetiva, en sujetos que usaron cannabis dominante en CBD, pero no está claro si esto se debió a la pequeña cantidad de THC contenida. Además, faltan estudios sobre el uso de CBD a largo plazo. Por lo tanto, se concluyó que los efectos aislados del CBD en la arquitectura del sueño son limitados y en su mayoría tienen resultados mixtos. (14) 

Según Velzeboer et al. (15) tras una realizar una revisión de lo publicado sobre cannabinoides y sueño, señalaron que los estudios con CBD, no mostraron mucha promesa para mejorar el sueño, lo cual, dado el conocido efecto sedante de éste, es sorprendente. El momento de la administración del fármaco también pareció tener poco impacto en la efectividad, la ingesta del fármaco diurna y nocturna tuvo resultados comparables en la calidad del sueño. Una posible explicación para esto puede ser que a menudo se observaron mejoras en los estudios relacionados con el dolor, donde el alivio del dolor experimentado durante el día puede traducirse en un mejor sueño por la noche. El efecto puede ser similar para los trastornos como la depresión y la ansiedad. Respecto a las dosis de CBD utilizadas en los distintos estudios clínicos, difieren ampliamente, desde tan solo 1 a 50 mg/kg/día. El efecto de la dosificación sigue sin estar claro. Aunque parecía que las dosis más bajas tenían un impacto más positivo que las más altas. No se informaron eventos adversos graves y, en general, el CBD fue bien tolerado. Muchos médicos e investigadores indican a los pacientes que ajusten la dosis por sí mismos desde una dosis inicial baja hasta alcanzar una que optimice el control de los síntomas y minimice los efectos secundarios.

Shannon et al. (16) realizaron una revisión retrospectiva de historias clínicas de pacientes psiquiátricos adultos tratados con CBD para la ansiedad o el sueño como complemento del tratamiento habitual, en una gran clínica ambulatoria psiquiátrica. La ansiedad y el sueño se valoraron mediante escalas. 72 pacientes completaron evaluaciones de sueño y ansiedad al inicio del tratamiento con CBD y en el primer seguimiento mensual. En el segundo seguimiento mensual, 41 pacientes (56,9 %) continuaban con el tratamiento con CBD y completaron las evaluaciones, y 27 pacientes (37,5 %) continuaban con el tratamiento con CBD en la tercera evaluación mensual. Casi todos los pacientes recibieron 25 mg/día de CBD en cápsulas. Si predominaban los síntomas de ansiedad, la dosis se administraba por la mañana después del desayuno. Si predominaban los síntomas de insomnio, se administraba por la noche después de la cena.  En promedio, la ansiedad y el sueño mejoraron para la mayoría de los pacientes, y estas mejoras se mantuvieron en el tiempo. Los resultados mostraron una respuesta más sostenida a la ansiedad que al sueño a lo largo del tiempo de seguimiento. El CBD fue bien tolerado, con pocos pacientes reportando efectos secundarios. Las dosis utilizadas en este estudio fueron mucho menores que las descritas en la literatura clínica, pero según nuestra experiencia, dosis más bajas parecen producir una respuesta clínica más adecuada.

Según Gordon (6) algunos pacientes relatan que el CBD les favorece un estado de vigilia mientras que a otros les ayuda a conciliar el sueño, esto puede deberse a las disparidades del sistema endocannabinoide que regula el sueño de cada persona, a las causas de la alteración del sueño, a las dosis o el producto consumido. Cuando se está privado de sueño, el cerebro contrarresta esta falta, con más sueño profundo (NREM) y menos sueños (REM). Utilizar el CBD sin otros cambios en el estilo de vida y esperar que actúe como un somnífero, no es realista. Si el sujeto tiene ansiedad o estrés, el CBD tomado durante el día puede ayudar al descanso. Lo mejor sería un aceite de espectro completo rico en mircenos que es sedante y calmante.  La dosis podría estar en un rango de 5 a 10 mg tres veces al día. Como el equilibrio del sistema endocannabinoide de cada persona es único, la clave es el autoajuste empezando con dosis bajas.

¿Tiene el CBD efectos secundarios?

Ver en el apartado: ¿Qué es el CBD?

Todo lo que aquí está escrito, sobre las investigaciones relacionadas con estos productos, tiene un carácter meramente informativo y no pretende alentar su consumo.

Bibliografía

1.- Maddison KJ, Kosky C, Walsh JH.  Is there a place for medicinal cannabis in treating patients with sleep disorders? What we know so far. Nature and Science of Sleep.2022; 957-968.

2.- Morin CM, Benca R. Chronic insomnia. The Lancet. 2012; 379(9821):1129-1141.

3.- McCarley RW. Neurobiology of REM and NREM sleep. Sleep medicine. 2007; 8(4):302-330.

4.- Poza JJ, Pujol M, Ortega-Albás JJ, Romero O. Melatonina en los trastornos del sueño. Neurología. 2022; 37(7):557-585.

5.- Russo EB, Guy GW, Robson PJ. Cannabis, pain, and sleep: lessons from therapeutic clinical trials of Sativex®, a cannabisbased medicine. Chemistry & biodiversity. 2007; 4(8):1729-1743.

6.- Gordon D. La biblia del CBD. Cómo transformar tu cuerpo y mejorar tu salud con el cannabis medicinal. Roca Editorial; 2021.

7.- Lavender I, McGregor IS, Suraev A, Grunstein RR, Hoyos CM. Cannabinoids, insomnia, and other sleep disorders. Chest. 2022; 162(2):452-465.

8.- Velzeboer R, Malas A, Wei S, Berger R, Parmar V, Lai WW. Cannabis and sleep architecture: A systematic review and meta-analysis. Sleep Medicine Reviews. 2025:102164.

9.- Moltke J, Hindocha C. Reasons for cannabidiol use: a cross-sectional study of CBD users, focusing on self-perceived stress, anxiety, and sleep problems. Journal of cannabis research. 2021; 3:1-12.

10.- Wheeler M, Merten JW, Gordon BT, Hamadi H. CBD (cannabidiol) product attitudes, knowledge, and use among young adults. Substance use & misuse. 2020; 55(7):1138-1145.

11.- Lovecchio F, Langhans MT, Bennett T, Steinhaus M, Premkumar A, Cunningham M, et al. Prevalence of cannabidiol use in patients with spine complaints: results of an anonymous survey. International journal of spine surgery. 2021; 15(4):663-668.

12.- Chagas MH, Crippa JA, Zuardi AW, Hallak JE, Machado-de-Sousa JP, Hirotsu C, et al. Effects of acute systemic administration of cannabidiol on sleep-wake cycle in rats. Journal of Psychopharmacology. 2013; 27(3):312-316.

13.- Carlini EA, Cunha JM. Hypnotic and antiepileptic effects of cannabidiol. J Clin Pharmacol. 1981; 21(S1):417S–427S.

14.- Kaul M, Zee PC, Sahni AS. Effects of cannabinoids on sleep and their therapeutic potential for sleep disorders. Neurotherapeutics. 2021; 18(1):217-227.

15.- Velzeboer R, Malas A, Boerkoel P, Cullen K, Hawkins M, Roesler J, Lai WW. Cannabis dosing and administration for sleep: a systematic review. Sleep. 2022; 45(11):zsac218.

16.- Shannon S, Lewis N, Lee H, Hughes S. Cannabidiol in anxiety and sleep: a large case series. The Permanente Journal. 2019; 23:18-041.

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